Se trata del gen resistente blaSCO-1 presente en una cepa de alto riesgo de la bacteria Klebsiella pneumoniae.
En el complejo escenario de la resistencia antimicrobiana, donde las bacterias evolucionan más rápido que nuestra capacidad para crear fármacos, el hallazgo de una nueva pieza en el rompecabezas genético es un evento de importancia para la salud.
Un estudio colaborativo desarrollado por investigadores en Perú detectó por primera vez en el país el gen blaSCO-1 en una cepa de alto riesgo de Klebsiella pneumoniae. La presencia de este gen complica el tratamiento de las enfermedades que esta bacteria suele causar, como neumonías intrahospitalarias, infecciones del tracto urinario (ITU), sepsis (infecciones en la sangre) e infecciones en heridas quirúrgicas.
El equipo, liderado por investigadores de la Universidad Científica del Sur, documentó la presencia del gen blaSCO-1 en una muestra clínica recolectada en el Hospital Militar Central, en Lima. Este gen codifica una carbenicilinasa, una enzima capaz de inactivar diversos antibióticos, y representa el primer reporte de su tipo en el Perú.
El descubrimiento fue, en parte, fruto de la curiosidad científica durante el análisis de datos de secuenciación masiva. «Este estudio se deriva de los hallazgos que hemos encontrado sobre diversos genomas. Tuvimos la oportunidad de colaborar previamente con el Instituto Nacional de Salud para secuenciar aislados de interés de diferentes especies de gramnegativos como E. coli, Klebsiella, Pseudomonas y Acinetobacter«, explica Luciano Palomino Kobayashi, autor principal del estudio y miembro del Grupo de Investigación en Dinámicas y Epidemiología de la Resistencia a Antimicrobianos – “One Health” de la Universidad Científica del Sur.
Fue durante la revisión de estos resultados cuando notó algo extraño: «Me percaté de la presencia de esta betalactamasa inusual. Consulté con los doctores Joaquim Ruiz y María Pons si conocían la enzima SCO-1, y me comentaron que no habían trabajado con ella previamente en Perú. Realizamos la revisión y efectivamente, se trataba del primer caso documentado en el país», relata el investigador.
El estudio fue publicado por la revista científica JAC-Antimicrobial Resistance y contó con la participación de investigadores de la Universidad Científica del Sur, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), así como con el soporte del Hospital Militar Central y el Instituto Nacional de Salud (INS).
Un clon de alto riesgo: El peligro del ST307
La bacteria identificada no es un organismo cualquiera. Se trata de una Klebsiella pneumoniae perteneciente al Sequence Type 307 (ST307). En el mundo de la microbiología, el ST307 es clasificado como un «clon de alto riesgo», similar al famoso ST258, debido a su enorme capacidad para propagarse en entornos hospitalarios y adquirir múltiples genes de resistencia.
Aunque la cepa detectada en Lima aún mostraba sensibilidad a los carbapenémicos (antibióticos de última línea), su perfil genético era alarmante. Además del inusual blaSCO-1, el análisis de Secuenciación de Genoma Completo (WGS) reveló una “armadura” de otros genes de resistencia como blaCTX-M-15, blaOXA-1, blaSHV-28 y blaTEM-1.
«Creemos que el gen está más diseminado en el país de lo que aparentemente se sabe. Al no buscarse de forma rutinaria mediante técnicas moleculares, está muy subrepresentado en las estadísticas, y es fundamental hacer la vigilancia epidemiológica molecular para entender su verdadera magnitud», señala Joaquim Ruiz, investigador titular de la Universidad Científica del Sur y coautor del estudio científico.
La ‘promiscuidad’ genética y la salud pública
Uno de los puntos más preocupantes destacados en el estudio es la ubicación del gen blaSCO-1. Los investigadores determinaron que se encuentra dentro de plásmidos, que son pequeños anillos de ADN que las bacterias pueden intercambiar entre sí de manera horizontal, incluso entre especies diferentes.
Palomino describe esta característica con preocupación: «El plásmido que porta este gen es relativamente ‘promiscuo’. No está restringido a un solo tipo de bacteria; se ha encontrado en diversos aislados y países, lo que facilita que la resistencia salte de una bacteria a otra en el ambiente hospitalario».
De hecho, el análisis filogenético comparó el genoma peruano con otros 19 genomas de las Américas (principalmente de EE. UU. y Brasil), revelando que existen al menos tres grupos genéticos distintos circulando en el continente.
Un problema que trasciende los hospitales
La resistencia a los antibióticos no es un problema aislado de los centros de salud. Palomino enfatiza la interconexión bajo el enfoque de «Una Salud» (One Health). El uso desmedido de antibióticos en la ganadería y la facilidad para comprarlos sin receta en farmacias locales alimentan este ciclo.
«Los ambientes no son entes separados. Lo que se usa en la cría de animales selecciona bacterias resistentes que luego llegan al mercado, a la cocina de las casas, a las personas y, finalmente, al hospital. El sistema de salud en este país está bastante debilitado y fragmentado, lo que dificulta una respuesta coordinada», advierte el especialista.
El camino hacia el futuro: Diagnóstico y prevención
El estudio concluye que la detección de blaSCO-1 es un llamado de atención para las autoridades sanitarias. Dado que los métodos convencionales de laboratorio (como los cultivos en placa) no pueden identificar este gen específico, es necesario implementar métodos más avanzados.
«El objetivo ahora es buscar maneras de implementar técnicas como la PCR en tiempo real para rastrear este gen de forma más ágil en los hospitales.
La vigilancia genética y genómica son las mejores herramientas para identificar lo que que está ocurriendo a nivel molecular antes de que se convierta en una epidemia incontrolable. La inversión en ciencia no es un lujo, sino una necesidad», sostiene Ruiz, quien también lidera el Grupo de Investigación en Dinámicas y Epidemiología de la Resistencia a Antimicrobianos – “One Health”.