Un estudio que analizó datos de 26 países de América Latina y el Caribe encontró que, aunque a nivel regional no hay una asociación significativa entre fumar en el hogar y la intención de hacerlo entre adolescentes que nunca fumaron, en seis países esa relación sí es clara y estadísticamente significativa. En esos contextos, crecer en un hogar donde se fuma aumenta de forma sustantiva la probabilidad de que los jóvenes consideren iniciar el consumo de tabaco.
El trabajo, publicado en la revista Population Medicine, identificó asociaciones significativas en Chile, Barbados, República Dominicana, Santa Lucía, Panamá y Uruguay. En estos países, la exposición al humo de tabaco dentro del hogar incrementa entre 58% y 98% la probabilidad de que adolescentes que nunca fumaron manifiesten intención de hacerlo.
Este hallazgo pone el foco en los entornos privados como un eslabón clave de la prevención: aun con leyes de espacios públicos libres de humo, lo que ocurre puertas adentro sigue influyendo en las decisiones de los más jóvenes.
¿Cómo se realizó el estudio?
La investigación evaluó la exposición al humo de tabaco en el hogar (si alguien fumó dentro de la casa en presencia del adolescente durante la última semana) y la intención de fumar (acuerdo con la afirmación “Creo que podría disfrutar fumando un cigarrillo”). Para el análisis se utilizaron datos de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (GYTS), aplicada a estudiantes de 13 a 15 años entre 2013 y 2021.
En el total de países analizados, 18,5% de los adolescentes reportó exposición al humo en sus hogares y la intención promedio de fumar fue 13%, con fuertes variaciones entre países.
Dónde la exposición hogareña es más frecuente
Aunque no todos los países mostraron asociación con la intención de fumar, sí se observaron niveles elevados de exposición en el hogar en algunos casos. Uruguay encabezó la lista con 29% de adolescentes expuestos, seguido por Surinam (28%) y Chile (28%). En el extremo opuesto, Perú (7%) y Honduras (9%) presentaron las tasas más bajas.
Uruguay aparece entre los seis países donde la exposición al humo en el hogar sí aumenta la intención de fumar. En su caso, la probabilidad crece alrededor de 77% cuando el adolescente convive con fumadores. El dato contrasta con los avances históricos del país en políticas antitabaco y sugiere que persisten brechas en la protección de niños y adolescentes en ámbitos privados.
Más allá de los espacios públicos
Los autores, investigadores de la Universidad Científica del Sur, subrayan que todos los países estudiados ratificaron el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS, pero la implementación desigual podría explicar las diferencias observadas. Señalan además que medidas específicas en entornos privados, como la prohibición de fumar en vehículos cuando viajan menores, vigente en países europeos, pueden complementar de manera efectiva las leyes de espacios públicos libres de humo.
El estudio nos recuerda la importancia de la replicación de hábitos en los hogares. En varios países de la región, reducir la exposición al humo en el hogar puede ser determinante para evitar que adolescentes que nunca fumaron consideren hacerlo. Lejos de dar la batalla por ganada, los resultados invitan a redoblar estrategias que involucren a las familias y protejan a los jóvenes también en los espacios privados.