El Perú enfrenta una convergencia climática sin precedentes que ha elevado el nivel de alerta ante la temporada de incendios forestales 2025-2026, con una proyección crítica que se extiende hasta abril de 2027, según alertan especialistas en incendios forestales.
Esta situación es resultado de la suma de dos fenómenos: la alerta de El Niño Costero y el calentamiento de la región Niño 3.4 (indicador clave del desarrollo de un El Niño Global), factores que al ocurrir simultáneamente multiplican el riesgo de desastres en el territorio nacional.
Según el Plan Multisectorial ante Incendios Forestales 2025-2027, aprobado por el Decreto Supremo N.° 010-2025-PCM y actualizado para el año 2026 mediante el Decreto Supremo N.° 069-2026-PCM, esta crisis pone en peligro directo a más de un millón de personas distribuidas en 750 distritos altoandinos y amazónicos del país.
Markristian Madariaga, ingeniero agroforestal por la Universidad Científica del Sur y especialista en incendios forestales, explica que esta «doble anomalía» climática genera consecuencias críticas.
“De los peruanos en riesgo, más de 511,000 personas se encuentran en zonas calificadas con riesgo «muy alto» (destacando 142,000 en Puno), mientras que otras 567,000 residen en áreas de «riesgo alto» (con 115,000 en Cajamarca)”, detalla el especialista.
El Niño: catalizador de la crisis
Aunque el Fenómeno El Niño no origina los incendios de manera directa, Madariaga enfatiza que crea las condiciones ambientales ideales para su propagación: reducción de lluvias, periodos prolongados de sequía y una desecación acelerada de la vegetación. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) confirma la gravedad de este escenario, reportando una disminución del 6% al 12% en el contenido de humedad de la vegetación andino-amazónica respecto a sus niveles promedio, sumado a un exceso de 5 a 10 días sin lluvia.
A esto se suma el registro de olas de calor con anomalías de hasta 6 a 8 °C por encima de lo normal en la costa. Estas condiciones facilitan que cualquier chispa se propague con rapidez, un factor crítico si se considera que el 98% de los incendios tienen un origen humano, impulsados principalmente por quemas agrícolas no controladas, según reportes del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).
“A nivel histórico, el primer mapeo satelital nacional revela que más de 2 millones de hectáreas de cobertura vegetal fueron arrasadas entre 2013 y 2024, concentrándose el 44% de la afectación en los Andes peruanos”, añade el especialista.
Un impacto que trasciende lo ambiental
La convergencia de estos eventos genera efectos severos en múltiples sectores. Un sector especialmente vulnerable es la niñez: según UNICEF Perú, los incendios forestales han afectado a cerca de 243 000 niñas, niños y adolescentes en Amazonas, San Martín y Ucayali, quienes quedan expuestos a humos tóxicos hasta 10 veces más nocivos para su salud que otros contaminantes urbanos.
Asimismo, Madariaga advierte sobre el peligro latente hacia el patrimonio cultural y productivo: cerca de 2 300 sitios arqueológicos (1,395 en riesgo muy alto y 919 en riesgo alto) y más de 2.3 millones de hectáreas agrícolas se encuentran amenazados por la expansión del fuego.
Secuelas de una crisis multisectorial
Más allá de la pérdida inmediata de vegetación, el especialista indica que las secuelas de este escenario climático impactan profundamente el desarrollo nacional:
- Salud pública: La exposición prolongada a humos tóxicos aumenta las enfermedades respiratorias y cognitivas, saturando los servicios de salud, especialmente en zonas rurales de difícil acceso.
- Vulnerabilidad climática: La degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad reducen la capacidad de los ecosistemas para retener agua, lo que aumenta exponencialmente el peligro de huaicos y sequías extremas posteriores.
- Crisis social: La recurrencia de estos eventos ha provocado el desplazamiento de comunidades altoandinas y amazónicas. Ante este riesgo, el Estado ha recurrido en años recientes a declaratorias de emergencia como el Decreto Supremo N.° 099-2024-PCM para desplegar asistencia urgente ante la magnitud del desastre.
“Según proyecciones basadas en escenarios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, los incendios forestales incrementarán en un 14% para 2030, un 30% para 2050 y un 50% hacia el fin de siglo”, finaliza el especialista.