Un nuevo estudio internacional revela que, en países como Perú, haber crecido en un hogar con mayor nivel socioeconómico durante la primera infancia puede aumentar el riesgo de sobrepeso y obesidad en la adolescencia.
La investigación, que siguió a niños y niñas desde los primeros meses de vida hasta los 15 años en Perú, India, Vietnam y Etiopía, encontró que Perú registró la mayor frecuencia de nuevos casos al año (4 de cada 100 niños) de sobrepeso y obesidad entre los cuatro países.
“Perú y la India han tenido un crecimiento económico más acelerado que Vietnam o Etiopía. Eso hace que los hogares con más ingresos tengan mayor acceso a alimentos, pero no necesariamente a alimentos saludables”, explica José Augusto Chaquila, uno de los autores del estudio y egresado de la Maestría de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Universidad Científica del Sur.
¿Cómo se realizó el estudio?
La investigación utilizó datos del estudio longitudinal Young Lives, que sigue a niños en países de ingresos bajos y medios durante más de una década.
En los cuatro países, se analizaron cohortes de niños nacidos a inicios de los años 2000. El equipo investigador registró el nivel socioeconómico del hogar cuando los niños tenían entre 6 y 18 meses, y observó la aparición de sobrepeso u obesidad a lo largo del crecimiento hasta los 15 años.
El dato más revelador que encontraron fue el nivel socioeconómico como determinante de riesgo en los cuatro países. En Perú, mientras que en el grupo más pobre evaluado solo habían 2.8 casos en 100 personas al año, en el grupo con mejores condiciones económicas había hasta 6.7 casos al año.
Es decir, el riesgo no solo aumenta en los extremos, sino que crece progresivamente conforme mejora la situación económica del hogar en los primeros años de vida.
Luego de ajustar por otras variables, los investigadores estimaron que los adolescentes peruanos provenientes de hogares más acomodados tuvieron el doble de riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad frente a los más pobres.
Más ingresos, más exposición a comida no saludable
El estudio se enmarca en lo que los especialistas llaman transición nutricional: un proceso en el que los países reducen lentamente la desnutrición, pero experimentan un aumento sostenido del sobrepeso y la obesidad. En este contexto, el crecimiento económico no siempre viene acompañado de mejores decisiones alimentarias.
“La oferta alimentaria en países de ingresos medios sigue estando dominada por productos ultraprocesados, densos en calorías y pobres en nutrientes”, señala Chaquila. “Entonces, tener más dinero no significa comer mejor, sino muchas veces comer más de lo que hace daño”.
Para Reneé Pereyra-Elías, también autor del estudio y docente de posgrado de la Universidad Científica del Sur, el fenómeno se hace visible incluso en el espacio urbano. “En Perú, cadenas como McDonald’s están ubicadas en zonas de mayor poder adquisitivo. En Europa ocurre lo contrario: este tipo de comida se concentra en barrios más pobres. Eso refleja a quién se dirige el marketing y quién está más expuesto”.
Los primeros 1000 días: una huella que perdura
Uno de los aportes centrales del estudio es el énfasis en los primeros 1000 días de vida, un periodo que va desde la gestación hasta los dos primeros años. Según los investigadores, lo que ocurre en esta etapa puede marcar la salud futura de una persona.
“Es un periodo sensible”, explica Chaquila. “Las condiciones económicas, el acceso a alimentos, el entorno familiar y social dejan una huella que puede repercutir años después en el riesgo de obesidad”.
El estudio analizó a niños que tenían entre 6 y 18 meses al inicio del seguimiento y encontró que quienes crecieron en hogares más ricos en esa etapa temprana presentaron mayor riesgo de exceso de peso en la adolescencia, en comparación con quienes crecieron en hogares con menos recursos.
¿Por qué más obesidad en varones?
Otro hallazgo que llama la atención en el caso peruano es que el riesgo de sobrepeso y obesidad fue mayor en varones, a diferencia de algunas estadísticas nacionales que muestran mayores cifras en mujeres.
Para los autores, la explicación puede estar en factores culturales. “En el Perú todavía existen prácticas muy normalizadas, como dar más comida al varón”, señala Chaquila. Además, durante la adolescencia, “las mujeres suelen estar más presionadas socialmente por la imagen corporal, lo que podría influir en un mayor control del peso”.
Un problema que no es individual
Lejos de reducir la obesidad a decisiones personales, el estudio subraya que se trata de un fenómeno estructural, profundamente influenciado por el entorno económico, urbano y cultural.
“Seguimos pensando la obesidad como un problema individual: qué comes, cuánto te mueves. Pero este estudio muestra que el entorno y en especial la riqueza del hogar en los primeros años juega un rol clave”, enfatiza Chaquila.
Esto tiene implicancias directas para las políticas públicas. Tradicionalmente, las intervenciones nutricionales se han enfocado en hogares pobres. Sin embargo, los investigadores advierten que los hogares de ingresos medios y altos también deberían ser prioridad en estrategias de prevención temprana.
Mirar el pasado para entender el futuro
Los autores aclaran que el estudio siguió a niños nacidos a inicios de los años 2000. “Es posible que los niños que están naciendo hoy enfrenten un escenario distinto”, señala Pereyra. “Si el Perú continúa desarrollándose, podríamos ver en el futuro un patrón similar al de países desarrollados, donde la obesidad se concentra en los sectores más pobres”.
En un país donde conviven la desnutrición y la obesidad, la llamada doble carga de la malnutrición, entender cómo el dinero, la infancia y el entorno moldean el cuerpo se vuelve urgente. Porque, como advierten los investigadores, las decisiones que se toman en los primeros años de vida no desaparecen con el tiempo, sino que se acumulan.