Un análisis de productos comercializados en Lima Metropolitana advierte riesgos para la salud infantil y cuestiona la regulación vigente sobre sucedáneos de la leche materna.
Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad Científica del Sur y el Instituto Nacional de Salud reveló que la mayoría de los sucedáneos de la leche materna, conocidos como fórmulas infantiles, comercializados en Lima Metropolitana contienen niveles de azúcar superiores a los permitidos por la normativa peruana, sin que ello se refleje en advertencias visibles para los consumidores.
La investigación analizó 27 fórmulas dirigidas a niños menores de dos años, vendidas entre 2019 y 2021 en farmacias, hospitales, mercados y centros comerciales. Los resultados muestran que el azúcar es el nutriente crítico más problemático: en los productos reconstituidos (tal como los consume el lactante), la mediana fue de 7,5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, cuando el límite establecido para bebidas es de 5 gramos.
“En el caso de los lactantes, el impacto va más allá del metabolismo. Durante esta etapa, el desarrollo de los sentidos, especialmente el gusto, se encuentra en pleno proceso de formación. La ingesta frecuente de fórmulas con alto contenido de azúcar puede modificar las papilas gustativas y generar una preferencia temprana por sabores dulces, lo que condiciona elecciones alimentarias menos saludables en etapas posteriores de la vida”, afirma Víctor Mamani, investigador titular de la Universidad Científica del Sur y coautor del estudio.
“Y lo más preocupante es que esta exposición ocurre, además, sin advertencias visibles en el etiquetado, lo que incrementa el riesgo para una población que no puede decidir ni regular su consumo”, explica el nutricionista.
Lactantes expuestos desde los primeros meses
El consumo elevado de azúcar en edades tempranas está asociado a un mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida. Sin embargo, en el Perú, los sucedáneos de la leche materna han quedado históricamente al margen del etiquetado frontal con octógonos, pese a estar dirigidos a una de las poblaciones más vulnerables: los lactantes.
El estudio se enmarca en un contexto donde la lactancia materna exclusiva ha disminuido, mientras que la oferta y comercialización de fórmulas infantiles ha aumentado. Según datos oficiales, solo el 65,9 % de los niños menores de seis meses recibió lactancia materna exclusiva en 2022.
Productos importados, regulación local débil
Las fórmulas infantiles comercializadas en Lima provienen principalmente de Estados Unidos, México, España, Alemania y Países Bajos. Más de la mitad de los productos evaluados fueron fabricados en países del continente americano, con una fuerte presencia de marcas estadounidenses.
Las fórmulas fabricadas en Estados Unidos presentaron los valores más altos de azúcar, alcanzando hasta 7,8 g/100 ml, una diferencia estadísticamente significativa frente a productos de otros países.
Aunque se trata de productos fabricados bajo estándares internacionales, el estudio advierte que al ingresar al mercado peruano no están sujetos a un etiquetado frontal obligatorio, debido a vacíos normativos que históricamente han excluido a los sucedáneos de la leche materna de la Ley de Alimentación Saludable.
“Aunque la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable establece advertencias para productos con exceso de nutrientes críticos, estos productos fueron inicialmente exonerados del etiquetado frontal mediante un decreto supremo. Si bien dicha exoneración fue declarada nula por el Poder Judicial en 2021, hasta la fecha no se ha implementado una adecuación efectiva, manteniéndose un limbo legal. A ello se suman propuestas legislativas recientes que buscan volver a excluir a las fórmulas infantiles de las advertencias nutricionales, bajo el argumento de que se trata de “alimentos especiales”, explica Jaemy Moreano, nutricionista y coautor del estudio.
Pandemia y expansión del mercado
Otro hallazgo relevante es el incremento de registros sanitarios otorgados durante la pandemia. En 2021 se concentró el mayor número de autorizaciones para la comercialización de fórmulas infantiles, con fuerte presencia de grandes corporaciones internacionales.
Para los investigadores, este crecimiento evidencia una expansión del mercado en un contexto de débil regulación, lo que podría haber incrementado la exposición de niños y niñas a productos con alto contenido de azúcar.
Etiquetas poco claras y vacíos normativos
La investigación también identificó que varias etiquetas nutricionales no detallan claramente la cantidad de azúcares, limitándose a informar “carbohidratos totales”, lo que dificulta una decisión informada por parte de madres, padres y cuidadores.
Aunque el sodio y las grasas saturadas no superaron los límites normativos, los autores advierten que no existen recomendaciones específicas para lactantes, por lo que cualquier exposición temprana debe ser evaluada con cautela.
Llamado a una regulación más estricta
El estudio concluye que los parámetros actuales para los sucedáneos de la leche materna deberían ser más exigentes, y plantea la necesidad de fortalecer las políticas públicas que protejan la salud infantil, en coherencia con la promoción de la lactancia materna.
“Entre 2019 y 2021 se incrementó de manera sostenida el otorgamiento de registros sanitarios, incluso en un contexto crítico como la pandemia. Paralelamente, la mayoría de estos productos superó los límites de azúcar recomendados y se comercializó sin advertencias claras para las familias. Desde la salud pública, esto es especialmente preocupante. Los lactantes atraviesan una etapa de alta sensibilidad biológica, en la que la exposición temprana a dietas inadecuadas puede tener efectos duraderos en su salud” concluye Luis Gartner, nutricionista y coautor del estudio.