Es fin de año, y los peruanos han comenzado a fijar su atención en las diferentes celebraciones que lo acompañan. Algunas personas con mascotas también piensan en cómo evitar que sus animales se vean afectados por los estruendosos festejos. Sin embargo, los perros y gatos no son las únicas especies que sufren en silencio durante estas fechas.
Diciembre es una época en la que diversas especies de aves marinas visitan las costas de nuestro país, ubicándose en diferentes ecosistemas como rompeolas, humedales, islas, etc. En estos puntos, descansan y se alimentan.
Para ellas, los ritmos diarios son altamente importantes, ya que deben estar en condiciones aptas para poder continuar con sus jornadas de vuelo en migraciones. Pero la alta presencia de ruidos y luces en el cielo durante Navidad y Año Nuevo los perturban, provocándoles un grave estrés fisiológico y un desgaste de energía mayor, según explica Carlos Zavalaga, biólogo marino e investigador titular de la Universidad Científica del Sur.
“Las aves pueden asustarse con las explosiones y desplazarse del lugar en el que están; sin embargo, al ser un evento en simultáneo en toda la costa, puede causar que se desorienten, y en ese período de tiempo no tienen a dónde ir”, señala el especialista.
Entre las principales especies que se ven envueltas en esta problemática están las gaviotas de Franklin, los gaviotines, los playeros, y los chorlos.
Desechos y perturbación humana: una combinación fatal para las aves migratorias
Otro de los problemas derivados de las festividades es la generación de residuos que terminan en el mar y otros ecosistemas. Por ejemplo, las bolsas de papel o los globos de helio en donde se colocan velas y son arrastrados por el viento representan un peligro para estas especies, pues son confundidos con alimento y consumidos por ellas. Además, esto tiene un impacto biológico importante en los ecosistemas.
La contaminación marina en verano se suma al alto disturbio humano en playas donde las aves suelen reposar, e incluso anidar, lo que causa consecuencias nefastas para ellas. “El tránsito humano excesivo en las playas durante estas fechas pone en riesgo los nidos de las aves, ya que, al estar bien camuflados, son atropellados involuntariamente”, menciona el también líder de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos – Grupo Aves Marinas de la Científica.
“Una de las especies más afectadas son los ostreros. Estas aves son las que viven y anidan en las playas del sur y norte de Lima. El tránsito, camping, luces, ruido, basura, y, en general, todo lo que generan las fiestas, los afecta”, advierte Zavalaga.
Para el investigador, es importante que se continúe investigando los efectos que puede tener perturbaciones como la pirotecnia en el comportamiento de las aves, debido a la escasa literatura sobre el tema, y la importancia del tema para la conservación de la fauna costera de nuestro país.
En estas celebraciones, es importante recordar el respeto por la vida de los seres que nos rodean, no solo quienes que nos acompañan en casa, sino también aquellos que están más lejos pero que también comparten nuestros ecosistemas.