Con el objetivo de fortalecer las capacidades de respuesta y concientizar a la comunidad sobre los riesgos de las lesiones por calor, la Universidad Científica del Sur llevó a cabo una nueva jornada de las charlas Con-ciencia. La sesión de capacitación desarrollada el pasado 29 de enero de forma virtual,estuvo dirigida especialmente a agentes de salud comunitarios y al público interesado, brindándoles herramientas prácticas para identificar y prevenir cuadros de golpes de calor en las familias.
Durante la sesión, guiada por el Dr. Luis Miguel Conroy Ganoza, especialista en medicina familiar y comunitaria y docente de la Facultad de Medicina Humana, se explicó que el golpe de calor constituye la manifestación más grave de las altas temperaturas. Este trastorno se produce cuando la temperatura corporal se eleva por encima de los 40 °C (104 °F) debido a que el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura tras una exposición prolongada o por realizar esfuerzo físico bajo el sol. Asimismo, se destacó que esta condición requiere atención médica urgente, ya que puede comprometer el funcionamiento de órganos vitales como el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos, elevando el riesgo de complicaciones severas e incluso de muerte.
¿Quiénes son los grupos más vulnerables?
Si bien cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, existen factores de riesgo determinantes como la edad, la exposición repentina a climas cálidos, el uso de ciertos fármacos (como vasoconstrictores, betabloqueadores, diuréticos y antidepresivos) y enfermedades crónicas (cardíacas, renales, pulmonares o metabólicas como la obesidad).
Los niños menores de 5 años y los adultos mayores de 65 años poseen un sistema nervioso central menos desarrollado o en proceso de deterioro, lo que dificulta su respuesta a los cambios térmicos. Factores propios del envejecimiento, tales como la sensación de sed disminuida, la regulación lenta de la temperatura y el menor porcentaje de agua corporal, complican especialmente estos cuadros en la etapa adulta mayor.
Síntomas de alerta ante un cuadro grave
Entre los signos iniciales destacan la temperatura corporal superior a los 40 °C, piel roja, caliente y seca, bochorno, sequedad en la boca y taquicardia. No obstante, si estos se acompañan de dolor de cabeza intolerable, náuseas, vómitos, vértigo, confusión mental o pérdida de conciencia, es indispensable acudir de inmediato a un centro de salud, ya que se pueden comprometer sistemas clave como el cardiovascular, el sistema nervioso central y los riñones por deshidratación.
Recomendaciones clave de prevención
Durante la sesión, el Dr. Conroy Ganoza compartió pautas esenciales que los agentes comunitarios pueden replicar en sus localidades:
Acción inmediata ante un episodio: Si se experimenta a la intemperie, trasladar a la persona a la sombra, retirar el exceso de ropa y aplicar paños de agua fría en el abdomen, la cabeza y el pecho.
Hidratación constante: Asegurar que los adultos mayores y los menores de 5 años tengan acceso permanente a agua y consuman el líquido necesario. Portar botellas de agua al salir a la calle o realizar trámites.
Protección física: Utilizar sombreros, gorros y protector solar en espacios expuestos. Evitar la ropa abrigada o de manga larga en climas calurosos.
Planificación: Identificar las horas del día en las que disminuye la temperatura para realizar actividades al aire libre y evitar la exposición prolongada al calor extremo.
La Universidad Científica del Sur reafirma así su compromiso con la salud pública y la labor comunitaria, impulsando espacios de educación y prevención de la mano de sus especialistas para salvaguardar el bienestar de la población durante la temporada de verano.