Alumnas e investigadoras de la Universidad Científica del Sur retornaron al país luego de formar parte de la Expedición Científica Peruana a la Antártida (ANTAR XXXII), organizada por la Cancillería
Un total de 15 expedicionarios de la Universidad Científica del Sur retornaron al país luego de participar en la Expedición Científica Peruana a la Antártida (ANTAR XXXII), organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Durante 51 días en el Continente Blanco, la delegación, integrada principalmente por mujeres investigadoras y estudiantes, desarrolló proyectos enfocados en cambios ambientales, resistencia antimicrobiana, dinámicas de aves y mamíferos marinos, así como el retroceso de glaciares.
«Esta es la primera fase del proyecto, en el ANTAR XXXIII a inicios del 2027 esperamos contar con un segundo conteo de aves y mamíferos marinos a bordo del BAP Carrasco. Luego de recoger información en esta expedición, nos estamos dedicando a revisar la base de datos y empezar a realizar los primeros análisis exploratorios. Al concluir el mes de julio debemos contar con algunos resultados preliminares de nuestra investigación», señala la bióloga Liliana Ayala, docente de la carrera de Biología Marina de la Universidad Científica del Sur y líder del proyecto de ensamblajes de aves y mamíferos marinos.
La delegación de la Científica estuvo compuesta por investigadoras pertenecientes al Vicerrectorado de Investigación, docentes, biólogas marinas, tesistas y egresados de los programas de Biología Marina y Medicina Veterinaria y Zootecnia, cuyos proyectos buscan generar conocimiento para comprender y enfrentar los desafíos ambientales globales.
Los proyectos aprobados por el Ministerio de Relaciones Exteriores colocan a la Científica como la universidad con mayor presencia en la expedición ANTAR XXXII. Cada investigación responde a prioridades internacionales en torno al cambio climático, la salud de ecosistemas vulnerables y la gestión sostenible del océano Austral.
Una de las líneas de investigación permitió monitorear cómo los cambios de temperatura del mar y el aumento de actividades humanas modifican los patrones de distribución de especies clave como focas, ballenas y aves marinas en la Península Antártica y el Paso Drake. La megafauna marina, como especies centinela, permite detectar variaciones en este ecosistema vulnerable al cambio climático, proporcionando información crucial para comprender estos procesos.
Asimismo, otro equipo estudió el rol de las aves antárticas como indicadores biológicos de la presencia y dispersión de bacterias resistentes a antibióticos. El proyecto evaluó la patogenia y resistencia antibiótica de bacterias Ec-KAPE aisladas de heces de pingüinos antárticos. Las muestras fueron tomadas en Punta Crepín, en la isla Rey Jorge, en las inmediaciones de la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP). Se estima que para finales de junio se obtendrán resultados preliminares.
«Este estudio permitirá generar información clave sobre la presencia, resistencia y potencial patogénico de bacterias Ec-KAPE en ecosistemas antárticos, contribuyendo al entendimiento de su ecología y fortaleciendo estrategias de vigilancia en salud ambiental bajo el enfoque One Health», explica Kathya Espinoza Ramírez, investigadora principal de este proyecto.
Otro equipo analizó sedimentos marinos para reconstruir las variaciones del clima antártico a lo largo de los últimos 1,000 años, información crucial para entender el retroceso de glaciares y su impacto en los ecosistemas actuales. Las actividades de campo se desarrollaron entre el 13 de febrero y el 10 de marzo de 2026 a bordo del buque oceanográfico BAP Carrasco, en distintos sectores de la Isla Rey Jorge, principalmente en el sistema de la Bahía Almirantazgo.
Durante la expedición, las investigadoras también colaboraron con el Instituto Antártico Argentino (IAA) en el monitoreo de larvas de eufáusidos, pieza clave para comprender la dinámica poblacional del kril, base de la cadena alimenticia del océano Austral. Asimismo, trabajaron con el Instituto Antártico Chileno (INACH) en iniciativas sobre prospección acústica de krill y estudios de efectos del contaminante «carbono negro» en esta especie fundamental.
El trabajo de estas investigadoras fortalece el rol del Perú en el Sistema del Tratado Antártico y contribuirá con datos esenciales para investigaciones de cambio climático, biodiversidad, enfermedades emergentes y dinámica oceánica. Esta participación refleja el compromiso de la Universidad Científica del Sur con la generación de conocimiento científico que responda a los grandes desafíos globales.