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¿Cómo afecta el Niño a los tiburones del mar peruano?

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El Fenómeno El Niño no solo transforma el clima, sino que reconfigura profundamente el ecosistema marino peruano. Al elevar la temperatura de las aguas, este evento climático altera la disponibilidad de alimento y las rutas de las especies, obligando a los organismos marinos a buscar condiciones óptimas para su supervivencia. En este escenario, tiburones y rayas enfrentan cambios drásticos que impactan tanto su distribución como la dinámica de la pesca artesanal en puertos clave como San José.

Guardianes del ecosistema marino

Más allá de los cambios estacionales, es vital reconocer el valor biológico de estos animales. Un estudio realizado por investigadores peruanos ha identificado que los tiburones y rayas son fundamentales para el ecosistema del norte del Perú, debido a su rol como depredadores de especies abundantes y comerciales. Esto los posiciona como reguladores principales de ciertas poblaciones marinas.

“Los tiburones suelen elegir presas que son abundantes para el ecosistema. Así, cumplen una función fundamental como reguladores de presas”, explica la bióloga marina Adriana González-Pestana, docente e investigadora asociada de la Universidad Científica del Sur y líder de dicho estudio.

¿Desplazamiento hacia el sur?

La comunidad científica mantiene una vigilancia constante ante posibles alteraciones en los patrones migratorios. Joanna Alfaro, investigadora titular de la Universidad Científica del Sur, explica que, si bien se teoriza sobre el desplazamiento de especies de aguas cálidas hacia el sur del litoral, los hallazgos en campo aún son cautelosos.

«Hasta ahora no hemos observado el desplazamiento de tiburones, pero creo que tenemos que recordar que el pico del Niño lo vamos a tener hacia meses futuros; de octubre, por ejemplo», señala Alfaro.

Esta respuesta de la biodiversidad no es aislada. La investigadora enfatiza que el movimiento de las especies está estrechamente relacionado a la búsqueda de alimento y a la preferencia por condiciones térmicas específicas.

«Hace poco hemos tenido un registro de una especie de Fulmar, que es muy poco común en Perú, y normalmente está en grados del 36 al 40 en latitud sur en Chile, pero ahora lo hemos encontrado también en Moquegua», alerta la investigadora.

Cambios en la pesca y el mercado

La repercusión de este fenómeno en los desembarques es palpable. Según los registros de la especialista en puertos como San José, el «Tiburón Mamita» ha reducido su presencia, mientras que las capturas de Rayas Guitarra han ganado protagonismo. Por otro lado, la Raya Águila se mantiene, aunque las Móbulas han desaparecido de los desembarques. Este nuevo escenario comercial ha tenido un impacto directo en los precios, los cuales han experimentado un incremento.

Además, persiste la preocupación por la pesca incidental. Alfaro advierte que especies como el Tiburón Martillo están siendo capturadas mediante redes de fondo, una situación que afecta también a peces como el Bonito, planteando desafíos significativos para la gestión pesquera en tiempos de anomalías climáticas.

Un llamado a la calma

Ante el posible acercamiento de especies de aguas cálidas a la costa, la investigadora hace un llamado a la tranquilidad. Alfaro subraya que estos cambios en los patrones migratorios no deben generar pánico en los usuarios de las playas.

«A veces las migraciones cambian tanto que hemos visto especies de aguas cálidas que se acercan a la costa, y eso no debe alarmar a la población. Sabemos que los tiburones no son animales que naturalmente causen ataques a los humanos, por lo que debemos considerar ese aspecto», finaliza.

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