Casi siete de cada diez adultos mayores que viven en comunidades de la Amazonía peruana nunca se han realizado una evaluación para detectar diabetes. Así lo revela un estudio reciente que analizó el acceso a tamizajes cardiometabólicos en personas mayores de 60 años en las regiones de San Martín y Loreto. Los resultados también muestran que el 48,7 % de los participantes nunca se había medido la presión arterial, dos controles básicos para prevenir enfermedades cardiovasculares.
La investigación analizó información de 310 adultos mayores de comunidades rurales amazónicas y buscó identificar qué factores influyen en la realización de controles preventivos para detectar enfermedades como la hipertensión o la diabetes. Estas condiciones, cuando no se detectan a tiempo, pueden derivar en complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.
Las enfermedades cardiovasculares se mantienen como una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Por ello, los especialistas señalan que los tamizajes, es decir, los controles preventivos para detectar enfermedades antes de que presenten síntomas, son una herramienta clave para reducir riesgos, especialmente en poblaciones vulnerables como los adultos mayores.
“Las enfermedades cardiovasculares son una de las causas más comunes de mortalidad a nivel mundial, no solo en el país. Tener un adecuado tamizaje, sobre todo en poblaciones vulnerables como los adultos mayores, podría ayudar a identificar a las personas que ya tienen la enfermedad o a quienes están en riesgo de desarrollarla y actuar antes de que sea demasiado tarde”, explicó Kiara Camacho, una de las autoras del estudio y docente de la Universidad Científica del Sur.
Barreras para acceder a controles de salud
Los resultados del estudio sugieren que el acceso a servicios de salud es un factor determinante para que las personas mayores se realicen estos controles. Aquellos participantes que acudían a un centro de salud cuando enfrentaban un problema médico tenían más probabilidades de haberse realizado evaluaciones para detectar hipertensión o diabetes.
Durante el trabajo de campo, los investigadores preguntaron a los participantes qué solían hacer cuando tenían un problema de salud. Entre las opciones figuraban acudir a una posta médica, a una farmacia, buscar ayuda de familiares o recurrir a curanderos y prácticas de medicina tradicional.
El análisis mostró que las personas que recurrían al sistema de salud formal tenían más probabilidades de haberse realizado tamizajes, mientras que quienes optaban por alternativas distintas como remedios tradicionales o atención fuera del sistema médico presentaban menores niveles de control preventivo.
El peso de la medicina tradicional
En muchas comunidades amazónicas, la medicina tradicional continúa siendo una de las principales alternativas para tratar problemas de salud. Prácticas como la herbología o la consulta con curanderos forman parte de sistemas de conocimiento que se transmiten de generación en generación y que, para muchas familias, representan una primera opción de atención.
Sin embargo, el estudio encontró que quienes priorizan estas alternativas tienen menos probabilidades de acceder a evaluaciones preventivas para enfermedades crónicas.
“Las personas que preferían otro tipo de alternativas médicas o no médicas tenían menos tamizajes. Si lo vemos en ese contexto, tiene bastante sentido, porque muchas veces existen distintas razones para no acudir a un centro de salud. Tan solo para este estudio nosotros debimos desplazarnos en avión, bote y caminata”, explicó la investigadora.
Entre estas razones se encuentran factores culturales, el temor a los establecimientos de salud, la falta de confianza en el sistema médico o las dificultades para desplazarse hasta un centro de atención.
Desigualdades en el acceso a la prevención
Las condiciones geográficas y socioeconómicas también influyen en el acceso a servicios de salud en zonas rurales amazónicas. En muchas comunidades, los establecimientos de salud se encuentran a varias horas de distancia y el traslado puede implicar costos que las familias no siempre pueden asumir.
A ello se suman otras barreras como la disponibilidad limitada de personal médico, la falta de infraestructura o las dificultades para mantener programas de prevención continuos en territorios dispersos.
En este contexto, los adultos mayores, quienes tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, pueden quedar fuera de los circuitos de detección temprana. Esto significa que muchas personas solo reciben un diagnóstico cuando la enfermedad ya ha avanzado o cuando aparece una complicación grave.
La importancia de la detección temprana
Los investigadores señalan que mejorar el acceso a tamizajes podría ayudar a identificar de forma temprana enfermedades que, en muchos casos, pueden controlarse si se detectan a tiempo.
Medirse la presión arterial o realizar pruebas para detectar diabetes son procedimientos relativamente simples, pero pueden marcar una gran diferencia en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Detectar estas condiciones en etapas tempranas permite iniciar tratamientos, modificar hábitos de vida o implementar seguimiento médico antes de que aparezcan complicaciones mayores.
Un llamado a fortalecer la prevención
Aunque el estudio se centra en comunidades específicas de San Martín y Loreto, los resultados reflejan desafíos más amplios en el acceso a la prevención en zonas rurales de la Amazonía peruana.
Para los autores, los hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer estrategias que acerquen los servicios de salud a las comunidades, como brigadas médicas itinerantes, campañas de tamizaje comunitario o programas que integren los servicios de salud con las realidades culturales del territorio.