Peruanos en la Antártida: ¿Qué sucede con nuestra salud bucal en el continente más frío del mundo?

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Foto referencial sobre salud bucal. (Foto: original)

Cuando pensamos en la Antártida, solemos imaginar enormes extensiones de hielo, temperaturas extremas y científicos trabajando en condiciones adversas. Si bien se ha investigado cómo el cuerpo afronta este reto, poco se sabe de nuestra salud bucal cuando permanecemos durante semanas en uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

Un proyecto de investigación liderado por especialistas de la Universidad Científica del Sur encontró que una estancia de dos meses en la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP) estuvo asociada con cambios tempranos en la salud bucal de los expedicionarios peruanos que participaron en la campaña ANTAR XXXI, entre el 2024 y 2025. 

El estudio, publicado en Polar Science, evaluó a 25 integrantes de la expedición antes de viajar al continente antártico y nuevamente al finalizar su permanencia. Los resultados mostraron un aumento significativo del sangrado de encías y una disminución del flujo salival normal, dos indicadores que pueden reflejar una respuesta fisiológica al estrés y a las condiciones extremas del entorno. 

Las primeras señales que aparecen

Los investigadores observaron que la proporción de participantes con sangrado de encías aumentó de 28 % a 40 % tras la expedición. Asimismo, el porcentaje de personas con flujo salival normal disminuyó de 68 % a 52 %, mientras crecieron los casos de hiposalivación leve y severa. 

Para Claudio Peña Soto, decano de la Carrera de Estomatología de la Universidad Científica del Sur y coautor del estudio, estos hallazgos son relevantes porque muestran que el organismo comienza a reaccionar mucho antes de que aparezcan enfermedades evidentes. 

«Lo que encontramos fueron cambios tempranos. No estamos hablando de personas enfermas, sino de individuos sanos que, después de dos meses en un ambiente extremo, empezaron a mostrar alteraciones en marcadores importantes de salud oral», explica. 

La saliva cumple funciones fundamentales para la salud bucal: ayuda a neutralizar ácidos, protege frente a microorganismos y contribuye a mantener el equilibrio del microbioma oral. Por ello, una reducción en su producción puede convertirse en una señal temprana de estrés fisiológico. 

«La saliva es una especie de espejo de lo que está ocurriendo en el organismo. Cuando disminuye, puede estar reflejando cambios asociados al estrés, la fatiga o la adaptación a condiciones ambientales exigentes», señala Peña. 

Vivir en condiciones excepcionales

Durante la expedición, los participantes permanecieron en la ECMAP, ubicada en la isla Rey Jorge. Allí enfrentaron jornadas de trabajo físico al aire libre, temperaturas extremas, aislamiento geográfico y alteraciones de los ciclos normales de luz y oscuridad. 

Según el investigador uno de los factores más importantes es la alteración del ritmo circadiano. Durante el verano antártico, los días pueden extenderse prácticamente durante las 24 horas. 

«El cuerpo humano está diseñado para funcionar siguiendo ciclos naturales de luz y oscuridad. Cuando esos patrones se alteran durante semanas, aparecen cambios en el sueño, en los niveles de estrés y en diferentes procesos fisiológicos», explica. 

Además, los investigadores señalan que la vida en la Antártida implica factores que pueden afectar indirectamente la salud bucal: cambios en las rutinas de higiene, estrés asociado al aislamiento, fatiga física, consumo frecuente de bebidas azucaradas o café para combatir el frío y menor disponibilidad de agua para la hidratación constante. 

Todos estos elementos pueden influir en procesos fisiológicos relacionados con la inflamación y la producción de saliva. 

Cuando el odontólogo está a miles de kilómetros

Las condiciones extremas de la Antártida no solo representan un desafío para la adaptación del organismo. Estudios previos realizados en expediciones polares han documentado que respirar aire extremadamente frío puede afectar directamente las estructuras dentales, provocando la contracción de materiales de restauración, pérdida de empastes, exposición de dentina, dolor dental recurrente e incluso un mayor riesgo de caries. 

Esta situación adquiere especial relevancia debido a que los expedicionarios, en la ECAMP, no cuentan con un odontólogo que permanezca junto al equipo durante toda la campaña antártica. Según explica Peña, cualquier problema dental que surja durante la misión debe enfrentarse en un entorno de aislamiento geográfico, donde el acceso a atención especializada es limitado y las evacuaciones dependen de las condiciones climáticas. 

Más allá de los dientes

Aunque el estudio se centró en indicadores bucales, sus implicancias van mucho más allá de la odontología. Los investigadores sostienen que la boca puede funcionar como una ventana para comprender cómo responde el organismo a situaciones de estrés extremo. 

«La salud oral no está aislada del resto del cuerpo. Lo que ocurre en la boca muchas veces refleja procesos que están ocurriendo a nivel sistémico», comenta Peña. 

Por ello, el equipo considera que monitorear variables como el flujo salival podría ayudar a identificar tempranamente alteraciones fisiológicas en personas sometidas a condiciones extremas. 

Actualmente, los investigadores buscan ampliar esta línea de trabajo mediante el análisis del microbioma oral y biomarcadores asociados al estrés, con el objetivo de comprender mejor cómo responde el organismo humano a ambientes de aislamiento prolongado. 

Un laboratorio natural para entender el futuro

Para el investigador, la Antártida ofrece una oportunidad única para estudiar los límites de la adaptación humana. 

«La Antártida funciona como un laboratorio natural. Nos permite observar cómo responde el cuerpo cuando se enfrenta a condiciones que son muy distintas a las que experimentamos en nuestra vida cotidiana», afirma. 

Los autores consideran que estos hallazgos podrían contribuir al diseño de estrategias preventivas para futuras expediciones científicas e incluso aportar conocimientos útiles para otros escenarios de aislamiento extremo. 

Esta investigación se ha realizado en colaboración con la Universidad Autónoma de Nuevo León con los investigadores: Guillermo Cano Verdugo y Myriam Angélica de la Garza Ramos. Los autores de Científica fueron Carlos Alberto Araujo Peña y Claudio Peña Soto. 

Además, los autores agradecen a la Dirección de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores, por aprobar y financiar el desarrollo del proyecto Efecto del medioambiente antártico en la salud bucal y nutricionaldurante la Trigésima Primera Expedición del Perú a la Antártida (ANTAR XXXI), y la Universidad Científica del Sur por su financiamiento. Así como a la Compañía de Operaciones Antárticas del Ejército del Perú por el apoyo logístico brindado durante el desarrollo del mismo. 

Investigadores:

Claudio Peña Soto

Contacto de prensa:

+51 994 536 642

ycollave@cientifica.edu.pe

kramirezp@cientifica.edu.pe