Notas

¿Cómo ser un buen aliado de la comunidad LGBTIQ?

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La lucha de la comunidad LGBTQ+ ha sido una de las más significativas y transformadoras en la búsqueda de igualdad y derechos humanos a nivel global. A lo largo de la historia, han enfrentado una amplia gama de desafíos, desde la criminalización y patologización de sus identidades hasta la discriminación y la violencia sistémica.

Uno de los momentos más emblemáticos en la historia de la lucha LGBTQ+ fue el levantamiento de Stonewall en 1969 en Nueva York. Este evento, que fue una respuesta a las redadas policiales en un bar gay, se considera el punto de inflexión que dio origen al movimiento moderno por los derechos LGBTQ+. Las protestas de Stonewall catalizaron la formación de numerosas organizaciones de defensa y la realización de las primeras marchas del orgullo gay.

Desde entonces, la comunidad LGBTQ+ ha logrado avances significativos. La despenalización de la homosexualidad en muchos países y la eliminación de la homosexualidad de la lista de trastornos mentales por parte de la Organización Mundial de la Salud en 1990 son hitos importantes, así como la legalización del matrimonio en algunos paises; sin embargo, la lucha está lejos de haber terminado. 

Es en ese marco que el papel de los aliados de la comunidad LGBTQ+ se torna crucial. Ser un buen aliado implica más que simplemente afirmar su apoyo;implica aspectos que van desde la educación hasta la amplificación de voces de la comunidad. Por ello, en Científica Divulga conversamos con Verónica Ponce, docente Investigadora de Psicología Social Comunitaria para conocer de qué forma se puede tomar este rol.

¿Cómo se puede ser un buen aliado?

Un aliado es alguien que no pertenece a la comunidad LGBTQ+, pero que apoya y defiende los derechos de sus miembros. Dentro de este proceso, Verónica Ponce destaca cuatro pasos importantes:

1. Partir desde un proceso de deconstrucción.

«Para empezar debes ser consciente de que tú te encuentras dentro de una sociedad en la cual tienes mayor privilegio. No es lo mismo nacer un hombre heterosexual cisgénero en el Perú que una mujer trans, por ejemplo. La comunidad tampoco te pide que tú rechaces o que huyas de esos privilegios, el ideal es que no existan privilegios, sino que todas las personas vivan en igualdad y eso implica que se destruyan estas relaciones de poder», explica la psicóloga.

2. No apropiarse de espacios

Como segundo paso, es importante tener en consideración el rol que un aliado debe ocupar, el cual debe ser de acompañante y no de protagonista. «Muchas aliadas y aliados aprovechan estos espacios para quitarle oportunidades y los mínimos espacios que existen de la comunidad LGBTIQ para apropiarse también de ellos. Muchas veces, por un tema de privilegios, no lo hacen desde la maldad sino desde el desconocimiento», comenta Ponce. 

Al respecto, la especialista señala que la acción que se debe realizar, en caso se tenga la oportunidad de abordar estos temas y ser un aliado o aliada, es derivarla con una persona de la comunidad.

«Lo que se debe hacer es visibilizar. En este tipo de espacios en donde se busca conocer más sobre la comunidad, es importante que las personas que aborden los temas no solo los conozcan sino también sean miembros de la comunidad. En este caso -comenta refiriendose a esta entrevista- al ser miembro de la comunidad considero que es una buena oportunidad para hacer esto presente», comparte. 

3. No invadir espacios privados de la comunidad LGTBQ+. 

Ponce señala que, muchas veces, las personas heterosexuales, por cuestiones de curiosidad o morbo, realizan preguntas a personas o parejas de la comunidad LGBTIQ, cuestión que no ocurre en el caso de personas heterosexuales y que es una invasión a la privacidad. 

«Muchas veces la respuesta ante estos cuestionamientos es «no hay problema, es mi amiga. Yo voy con con ella a la marcha. Pero en temas de intimidad algunas personas pueden ser muy invasivas con esas preguntas y eso no está bien», afirma.

Dentro de este punto también se encuentra respetar el proceso de salida del closet. «Si es que una amiga o amigo no quiere salir del closet no corresponde pedirle una explicación, se debe respetar su proceso. Si eres aliada o aliado, debes acompañar y respetar los tiempos. Tú no sabes las condiciones o la experiencia de vida que ha tenido que pasar esa persona para que esté tomando la decisión de postergar su salida del closet», añade.

4. Respetar las condiciones que existen dentro de la comunidad LGTBQ+

Dentro de la comunidad LGBTIQ, muchos integrantes especifican los pronombres con los que se sienten más cómodos, cómodas y cómodes. Al respecto, Ponce señala que ello debe ser respetado.

«Hay situaciones en las que personas pueden señalar que tienen miedo de confundirse, pero las personas no binarias, las personas trans en general, se dan cuenta cuando tú estás hablando desde la sinceridad es la honestidad. Es normal confundirse en un pronombre en una conversación, ellos, ellas elles saben de que tú respetas su identidad. Es entendible si toda la vida se viene de utilizar pronombres hegemónicos y que ahora te esfuerzes por respetar esto y en el proceso te equivoques, es normal. Lo que se pide es intentarlo», destaca.

Finalmente, y aunque pueda ser algo evidente, es importante no asumir la orientación sexual de las personas solo con verlas. «Una vez que una persona se adentra en este proceso de deconstrucción es algo que no se asume. Esto es importante porque nos permite ser conscientes de la diversidad de las personas y no encasillarlas», concluye.

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