Investigadores recolectaron muestras en 78 parques y 23 bermas centrales, revelando una gran diversidad urbana en el distrito.
Lima es a menudo percibida como una inmensa ciudad de asfalto y polvo, bajo un árido clima que vuelve escasa la vegetación. Aunque la cobertura de áreas verdes es escasa, cientos de especies se desarrollan en estos espacios. Una investigación reciente demuestra que los parques y bermas de Miraflores albergan más de 200 tipos de plantas.
Un grupo de investigadores de la Universidad Científica del Sur evaluó los espacios verdes de este emblemático distrito de la capital e identificó 203 especies de plantas y árboles, agrupadas en 144 géneros y 53 familias.
Este hallazgo evidencia una riqueza florística que supera a la de ecosistemas silvestres reconocidos como los humedales y lomas costeras. Así, el estudio publicado en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales muestra el gran potencial de este espacio urbano como ecosistema, donde una investigación previa reveló la presencia de cerca de 200 especies de insectos.
“A pesar de que vivimos en una ciudad con muchos parques y jardines, estos espacios han sido muy poco estudiados. Esta investigación nace con el objetivo de llenar vacíos de información respecto a la vegetación en uno de los distritos más emblemáticos de Lima”, menciona Héctor Aponte, biólogo, director de la carrera de Biología Marina de la Universidad Científica del Sur y coautor del estudio.
Las plantas que dominan el paisaje
Los investigadores observaron que la mayoría de la vegetación encontrada es introducida en estas áreas, con un 81,8% de las especies halladas, mientras que solo el 18,2% son plantas nativas del Perú.
Las principales plantas que adornan estos espacios son el arbusto Duranta erecta, el árbol Schinus terebinthifolia y la planta Tecomaria capensis, presentes en más de la mitad de los parques y bermas del distrito. Por otro lado, entre las especies nativas que más resaltan están el árbol Schinus molle, presente en 30 parques y bermas, y el arbusto Tecoma stans, en 28 parques y bermas. El Parque Bicentenario, ubicado en el Malecón de la Reserva, fue el más diverso con 61 ejemplares distintos.
Para el investigador Héctor Aponte, la predominancia de las plantas extranjeras se explica por dos razones: “Existe un mayor estudio del cuidado y la propagación de estas plantas introducidas, a diferencia de las plantas nativas, por lo que utilizamos aquellas que crecen rápido y bien. Por otra parte, algunas veces las personas van a preferir ver una rosa o un jazmín a una planta de humedales o a un cactus en sus jardines y parques, por lo que el uso del espacio público está muy relacionado a decisiones basadas en aspectos culturales y estéticos en las gestiones municipales”.
Además, la investigación menciona que, si bien la flora nativa presenta una rápida adaptabilidad al clima y resiste plagas, las plantas introducidas ofrecen beneficios ecosistémicos comprobados, como requerir menos agua, proporcionar sombra y ayudar a captar CO2 y partículas contaminantes del aire.
Una gestión que conserva la biodiversidad
El biólogo resalta la importancia de la labor de cuidado de estos parques y corredores. “Encontrar la combinación entre protección y uso es valioso, y en Miraflores lo han sabido hacer correctamente”, menciona.
Entre las acciones de gestión ambiental que se destacan en el estudio se encuentran la prevención de riesgos mediante el uso de especies vegetales; la educación ambiental, a través de fichas técnicas en los ambientes; el control biológico para la conservación de organismos que benefician el ecosistema y la salud pública; y el monitoreo mediante la realización de censos forestales.
Sumado a ello, el mantenimiento de parques, a diferencia del de las bermas, está adaptado a las necesidades específicas de las plantas.
¿Por qué es importante estudiar esta variedad de especies?
El especialista explica que la información disponible sobre el número de organismos que habitan las áreas verdes de la capital es escasa. “Para tener una idea, no tenemos un número exacto de especies de plantas que tiene Lima”, señala.
Frente a este escenario, este tipo de estudios puede contribuir al diseño de políticas públicas para la conservación y el cuidado de la flora y la fauna. “Se pueden utilizar, por ejemplo, para seleccionar árboles que permitan el seguimiento de patrones climáticos. Además, pueden revelar las preferencias de la gente con relación a los parques, y con esa información podemos pasar a trabajar en la parte antropológica y turística”, comenta.
Para el coautor, la existencia de esta diversidad de plantas favorece también la variedad de insectos, aves, y otros grupos de organismos que pueden brindarnos beneficios ecosistémicos. “Nos acostumbra a vivir en un espacio en donde no todo es lo mismo, que es mucho mejor que vivir en un espacio homogéneo”, finaliza.
¿Cómo se realizó este estudio?
El estudio, que fue financiado por la Universidad Científica del Sur, se realizó como trabajo de tesis de Rafael Obando, ingeniero Agroforestal egresado de la Científica, y combinó la labor en campo con análisis en laboratorio, a través una metodología estructurada en diferentes fases.
Los investigadores recorrieron y evaluaron 78 parques y 23 bermas centrales que incluye el distrito, enfocándose exclusivamente en documentar la flora leñosa, es decir, los árboles, arbustos, palmeras y cicas.
Así, recolectaron de dos a tres muestras por cada especie identificada, las cuales incluían las partes vitales como frutos, flores, hojas y ramas. Estos ejemplares fueron limpiados, prensados y preservados en las instalaciones del Museo de Historia Natural de la UNMSM.
Para poder reconocer cada especie, los científicos utilizaron claves taxonómicas, manuales especializados, y la comparación física con las colecciones botánicas del herbario.
Por otra parte, se consultaron el mapa de distribución de la plataforma Plants of the World Online (POWO) y el Catálogo de las angiospermas y gimnospermas del Perú para determinar si una especie era propia del Perú o había sido introducida.
En este estudio también participó Paul Gonzáles, un destacado botánico peruano e investigador del Departamento de Florística del Museo de Historia Natural de la UNMSM.



