La reducción de médicos disponibles se traduce en menor acceso a especialistas, mayores tiempos de espera y una sobrecarga para quienes permanecen en el sistema.
Por primera vez en tres décadas, el Perú ha dejado de “ganar” médicos. Un estudio que analizó la trayectoria de más de 68 mil profesionales entre 1994 y 2021 muestra un cambio preocupante: hoy emigran más médicos de los que llegan al país.
La investigación, realizada por investigadores del Ministerio de Salud, el Colegio Médico del Perú y la Universidad Científica del Sur, marca un punto de inflexión en el sistema de salud peruano y abre preguntas clave: ¿por qué se están yendo?, ¿qué significa esto para la atención médica?, y ¿qué soluciones existen?
De superávit a déficit: un cambio estructural
Durante más de 20 años, el país mantuvo un saldo positivo de médicos, es decir, ingresaban más profesionales de los que se iban. Sin embargo, esta tendencia empezó a revertirse desde 2016 y se consolidó entre 2019 y 2021, cuando el Perú registró un déficit neto de 427 médicos. Este cambio no es aislado, sino que responde tanto a dinámicas globales de migración como a problemas estructurales dentro del sistema de salud.
Entre los destinos que suelen escoger, España se ha consolidado como el principal país receptor de médicos peruanos, seguido por Estados Unidos y Brasil. En contraste, los profesionales que llegan al Perú provienen principalmente de Bolivia, Venezuela y Cuba.
No obstante, existe una diferencia importante: quienes emigran suelen tener mayor experiencia, mientras que quienes ingresan son, en promedio, más jóvenes y con menor nivel de especialización, lo que implica una pérdida de capital humano calificado.
Más allá de lo económico
Las razones detrás de esta migración van más allá del dinero. El estudio identifica factores como mejores oportunidades laborales en el extranjero, limitaciones para acceder a especializaciones en el país, condiciones laborales precarias, sobrecarga de trabajo y altos niveles de agotamiento profesional. A esto se suman problemas de seguridad en los establecimientos de salud, que también influyen en la decisión de migrar. Además, muchos médicos dejan el país antes de completar una especialidad, lo que agrava la falta de profesionales altamente capacitados.
El impacto de esta situación es directo en la atención de la población. La reducción de médicos disponibles se traduce en menor acceso a especialistas, mayores tiempos de espera y una sobrecarga para quienes permanecen en el sistema. Esta situación es especialmente crítica en regiones alejadas, donde hasta uno de cada tres médicos es serumista, es decir, un profesional con contrato temporal.
A esto se suma que el Perú cuenta con aproximadamente 32 profesionales de salud por cada 10 mil habitantes, por debajo de los 44 recomendados por organismos internacionales. Esta brecha refleja la dificultad del sistema para garantizar una cobertura adecuada y evidencia la necesidad de implementar políticas más integrales que no se limiten a incentivos salariales, sino que incluyan mejores condiciones laborales, acceso a formación especializada y estrategias para atraer y retener talento.
«La fuga de cerebros”
Formar un médico implica años de inversión pública y privada. Cuando ese profesional emigra, ese capital humano beneficia a otros países. A largo plazo, este fenómeno debilita estructuralmente el sistema de salud y afecta la capacidad del país para responder a crisis sanitarias.
El caso peruano muestra cómo la migración de profesionales termina siendo un reflejo de las condiciones del sistema. Entender estas dinámicas es clave para diseñar políticas públicas más efectivas.
Fuente: El Comercio