Notas

Las personas transexuales no están enfermas, lo explica la ciencia

Compartir:
Foto: Pexels

Desde el 2018 la OMS reconoce que las personas transexuales no tienen ninguna enfermedad mental ni trastorno.

El último fin de semana, el Ministerio de Salud (Minsa) actualizó el Plan Esencial de Aseguramiento en Salud (PEAS) e incluyó las identidades LGBTIQ+ en el ámbito de los trastornos mentales. Este plan contiene una lista detallada de las condiciones, intervenciones y atenciones cubiertas por el estado para los usuarios asegurados del país. 

El documento está basado en la décima versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (CIE-10), que quedó caduca en 2022 al entrar en vigencia una versión actualizada, la CIE-11.

El decreto que actualiza el PEAS menciona que “el transexualismo, el transvestismo de rol dual, el trastorno de la identidad de género en la niñez, otros trastornos de la identidad de género, el transvestismo fetichista y la orientación sexual egodistónica” son algunos de los «problemas de salud mental» que están cubiertos por el plan de salud. 

Esta decisión del gobierno ha causado controversia en nuestro país, ya que significa años de retroceso en la lucha contra la discriminación y reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ+, al considerar que sufren problemas de salud mental por sus identidades. 

En Científica Divulga te explicamos qué dice la ciencia y la Organización Mundial de la Salud sobre la transexualidad, homosexualidad y otras identidades de género.

La OMS no considera a la transexualidad como enfermedad

En el 2018, la nueva edición de la guía Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE) de la OMS reemplazó el término de ‘transexual’ por el de ‘incongruencia de género’, definido como condición relacionada con la salud sexual de una persona, en lugar de como un trastorno mental y de comportamiento. 

Esta actualización fue presentada en 2019 para su adopción por los Estados miembros de la Asamblea Mundial de la Salud, y entró en vigor desde el 2022. Este mismo año, el CIE-11 fue actualizado para excluir la transexualidad de su manual de enfermedades.

Por otro lado, desde el 2012, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) dejó de considerar a la transexualidad como un trastorno de la identidad, en el marco de la revisión de su Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM-5), el más utilizado por los psiquiatras en el mundo.

La posición del Minsa

Luego de las controversias causadas por el nuevo decreto, el Minsa emitió un comunicado informando las razones por las que basó la actualización del PEAS en el CIE-10.

Según el comunicado de la entidad, el CIE-10 se mantiene vigente en nuestro país, en tanto se inicie la implementación progresiva del CIE-11, tal como ocurre en otros países de la región.

Asimismo, afirmó que esta decisión fue tomada para garantizar el beneficio de las intervenciones completas en salud mental, como condiciones para el pleno ejercicio del derecho a la salud y bienestar de las personas.

Finalmente, señaló que la «orientación sexual y la identidad de género de una persona no constituye en sí misma un trastorno de la salud física o mental y, por tanto, no debe ser sometidas a tratamiento o atención médica».

¿Cuál es el riesgo de este decreto?

Esta medida del gobierno peruano ha generado preocupación en la comunidad debido al temor de la aplicación de las “terapias de conversión”, prácticas que han sido condenadas y desestimadas por la Asociación Mundial de Psiquiatría. Esta organización afirma que dichas “terapias” no tienen justificación médica y representan una grave amenaza para la salud y los derechos humanos de las personas afectadas.

La ‘terapia de conversión’ es usada como término general para describir intervenciones de una naturaleza muy amplia, todas las cuales tienen en común la creencia de que la orientación sexual o la identidad de género (SOGI) de una persona puede y debe cambiarse, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). 

Estas prácticas incluyen golpes, humillaciones, prohibición de comida, descargas eléctricas y hasta abusos sexuales. Todas estas acciones causan dolor y sufrimiento psicológico y físico para las personas sometidas a ellas.

El Dr. Percy Mayta-Tristán, médico y director del área de Investigación de la Universidad Científica del Sur, resalta los problemas actuales de la población trans para acceder al servicio de salud y el riesgo al que puede conducir el nuevo decreto para la integridad de este grupo.

“La población trans no tiene acceso al servicio de salud, porque tiene problemas con el Documento Nacional de Identidad (DNI); en teoría, es una forma ‘en buena intención’ de dar acceso. El problema es que usan el CIE-10, que le está diciendo que está enferma; entonces, la comunidad LGTBI, la población trans, se opone y dice: ‘¿cómo quieres que me acerque al servicio de salud si ya me están diciendo que estoy enfermo por ser trans?”, señala Mayta-Tristán. 

Asimismo, el especialista señala que la aplicación de “terapias de conversión” aumentan la ansiedad, la depresión y el suicidio en la población trans. Por ello, indica que el Minsa debe acelerar la implementación del CIE-11 para que ya no se patologice a las personas trans como enfermas y no exista el riesgo de que estas prácticas se lleven a cabo.

Investigadores:
Contacto de prensa:
+51 962 744 069
ycollave@cientifica.edu.pe