Biólogos reportan colonias vacías, abandono de huevos y pichones, y mortalidad de adultos a lo largo de la costa peruana.
El pingüino de Humboldt, una de las especies más representativas de la costa peruana, atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. El censo nacional de 2025 realizado por la Asociación para la Conservación de Aves Costeras y Recursos Marinos (ACOREMA) y colaboradores registró apenas 5,465 pingüinos en el país, una cifra que representa una reducción cercana al 60% respecto a valores históricos de las últimas tres décadas.
La disminución ha encendido las alarmas entre los científicos, quienes advierten que se trata de un efecto acumulado de múltiples amenazas, naturales y antropogénicas, que se han magnificado en los últimos años.
Para Carlos Zavalaga, biólogo marino y director de la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur, el descenso responde principalmente a la ocurrencia en menos de 4 años de dos eventos El Niño fuertes y prolongados y al brote de gripe aviar.
Un escenario de pérdidas acumuladas
Los pingüinos de Humboldt dependen de las frías aguas de la corriente de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta. Sin embargo, cuando ocurre un evento intenso de El Niño, la temperatura del mar aumenta y altera toda la cadena alimenticia.
«Los peces, como la anchoveta, que constituyen la dieta principal del pingüino se desplazan hacia zonas más profundas o hacia el sur. Esto obliga a las aves a recorrer mayores distancias para encontrar alimento, gastando más energía y reduciendo el éxito reproductivo», explica Zavalaga.
Durante estos periodos de escasez de alimento, muchas parejas abandonan sus nidos con huevos o crías y en casos extremos mueren de inanición.
Pero el impacto no solo se refleja en las cifras del censo. Este año, investigadores de la Universidad Científica del Sur realizaron un monitoreo durante la temporada reproductiva, entre mayo y junio, visitando 10 colonias de pingüino de Humboldt, desde Isla Macabí en Trujillo hasta isla Santa Rosa en la Reserva Nacional de Paracas. Lo que encontraron fue un panorama desolador.
«Encontramos colonias prácticamente vacías, huevos abandonados, pichones sin sus padres y un número muy reducido de individuos. Incluso hallamos pingüinos muertos en varias playas». Este mismo escenario fue también encontrado por nuestros colegas del Programa Punta San Juan en colonias de pingüinos de Punta San Juan, San Juanito y Punta Atico, al sur de Paracas”, relata el biólogo experto en aves marinas.
Según el investigador, estas evidencias muestran que los efectos del actual evento El Niño está teniendo un fuerte impacto en estas aves.
«Debido al calentamiento del mar provocado por este evento extremo, los pingüinos se están quedando sin alimento. Como consecuencia, estamos observando tres procesos simultáneos: abandono masivo de nidos, mortalidad de adultos y dispersión a otras zonas aún desconocidas”, explica.
Para entender mejor el impacto actual de El Niño sobre los pingüinos de Humboldt, es necesario recordar que muchos pingüinos abandonaron sus nidos o murieron en 2023 como consecuencia de El Niño 2023 y la ocurrencia de la gripe aviar. Recién en 2024 los pocos pingüinos sobrevivientes retornaron a sus colonias y justo un año después cuando el número de pingüinos daba señales de una pronta recuperación poblacional llegue El Niño del 2026.
“Teniendo en cuenta que la población de pingüinos de Humboldt en Perú ya venía en descenso por otros factores desde el 2 000, el escenario actual es extremadamente preocupante, más aún cuando la misma tendencia se observa hoy en día en las colonias de pingüinos de Humboldt en Chile”, añade el especialista.
Una especie que tarda años en recuperarse
Los descensos poblacionales de pingüinos de Humboldt en Perú han ocurrido antes. En el Niño 1982-83 y 1997-98, se observó también un descenso considerable en sus colonias, así como también una alta mortalidad de adultos. Como muchas especies de fauna marina de la corriente de Humboldt, los pingüinos se han enfrentado a condiciones cambiantes en su ambiente como parte de su historia de vida. Después de los efectos adversos de El Niño, los pingüinos de Humboldt tienen la capacidad de repoblar sus colonias de forma rápida para enfrentar el siguiente El Niño. Sin embargo, hoy en día se observan eventos El Niño más frecuentes, brotes de enfermedades emergentes cuyos efectos se intensifican en poblaciones ya afectadas por la competencia por alimento, enmallamiento en redes, introducción de roedores en sus colonias, disturbio en sus zonas de reproducción y contaminación marina.
«Las poblaciones pueden recuperarse después de eventos naturales, pero cuando estos se combinan con presiones humanas constantes, esa recuperación se vuelve mucho más lenta», advierte Zavalaga, “incluso podemos hablar de la extinción de la especie como un posible escenario”.
¿Qué podemos hacer para proteger al pingüino de Humboldt?
Frente a este escenario, el investigador reconoce que las posibilidades de intervenir directamente sobre los animales afectados son muy limitadas.
«En este momento podemos hacer muy poco para salvar a los pingüinos que están muriendo en las playas o rescatar sus huevos y pichones abandonados, porque no contamos con la infraestructura ni los recursos necesarios para hacerlo», lamenta.
Sin embargo, sostiene que aún es posible actuar para favorecer la recuperación de la especie cuando las condiciones ambientales mejoren y los pingüinos regresen a reproducirse. Todos (autoridades, academia, ONGs, empresas y la sociedad en general) tenemos que tomar asumir la realidad que enfrenta esta especie y actuar en favor de su recuperación poblacional. Los pingüinos de Humboldt se encuentran bajo una situación excepcional de emergencia y como tal se tienen que tomar medidas extremas bajo su protección de forma temporal en algunos casos y permanentes en otros.
Entre las acciones prioritarias propone:
• Excluir las actividades de pesca industrial y artesanal en 2027-2028, para que haya más alimento y menos enmallamientos en redes, en un radio de al menos 20 km en los alrededores de las principales colonias en Perú.
• Dar un cese temporal de las actividades turísticas en donde se realizan avistamiento de pingüinos para 2027-2028.
• Erradicar roedores introducidos en islas y puntas guaneras y activar un plan de bioseguridad para evitar la reintroducción.
• Reforzar los planes de extracción de guano de las islas que incluya la protección de las áreas de anidación de los pingüinos para preservar su substrato de anidación (guano) y minimizar el grado de disturbio.
• Promover la colonización de nuevas áreas de anidación de pingüinos más seguras (por ejemplo, contra oleajes anómalos) en zonas nuevas o cerca de colonias ya establecidas mediante técnicas de atracción como la construcción de nidos artificiales y señuelos.
El monitoreo de sus poblaciones es fundamental para evaluar el éxito de estas medidas, así como mantener campañas de educación para su protección. El diseño de medidas de mitigación que disminuya el enmallamiento en redes es una prioridad de implementación para los próximos años.
«Nuestro desafío ahora es que, cuando los pingüinos vuelvan a reproducirse, encuentren colonias protegidas y un ecosistema en las mejores condiciones posibles para recuperarse», concluye el investigador.
Una especie emblemática bajo presión
El nuevo censo evidencia que el pingüino de Humboldt enfrenta uno de los periodos más difíciles registrados en el país. Aunque la especie ha logrado superar episodios de variabilidad climática en el pasado, la coincidencia entre eventos extremos, enfermedades emergentes y presiones humanas representa un desafío sin precedentes.
Para los especialistas, la prioridad ahora es mantener un seguimiento científico continuo y reforzar las medidas de conservación antes de que la disminución poblacional alcance un punto del que sea mucho más difícil recuperarse.